1. BIOGRAFIA

 

Jalostotitlán se encuentra ubicado en el centro de la Región de los Altos de Jalisco, al que también se le llama de una manera muy acertada como el corazón de los Altos, el municipio tiene una ubicación privilegiada por encontrarse en medio de tres ciudades capitales importantes como lo es Guadalajara, Aguascalientes y León que forman un triángulo en el cual al centro se localiza la población de Jalostotitlán.

 

Era el año de 1934 el día 20 del mes de Julio cuando César Ramírez Ramírez nació en la céntrica calle Hidalgo en la casa marcada con el número 20 de Jalostotitlán siendo entonces párroco de la Parroquia de la Asunción el Presbítero Don Apolinar Santa Cruz y presidente municipal de Jalos el Sr. Baldomero Casillas Soto. Sus padres Don Samuel Ramírez y Doña Rebeca del mismo apellido, es el mayor de seis hermanos y dos hermanas.

 

La población de Jalostotitlán era muy pequeña para el tiempo del nacimiento del pintor y compositor César Ramírez, contaba con una población de menos de 10,000 habitantes aproximadamente, los límites del pueblo eran al norte el panteón municipal que data del año 1900, aunque con muchas huertas y terrenos antes de llegar a dicho panteón, al sur el fin de la población era el río Jalos, donde se hacían los paseos de campo en lo que hoy es el parque Alameda, al punto cardinal del este la orilla del pueblo era el Santuario de Guadalupe y el colegio de las Siervas de Jesús, al oeste el fin de la población era el puente construido en 1928 que contribuyo para el crecimiento de la población hacía este punto cardinal comenzando para estas fechas a forjarse algunas calles y casas para donde hoy es la calle Javier Mina, hacia la salida a la ciudad de Guadalajara, en la guerra cristera fue de mucha ayuda este puente para la gente de las rancherías y villas pequeñas que se mudaron a los pueblos, porque anteriormente la gente cruzaba el río caminando, en burro o caballo.

 

César Ramírez desde muy pequeño manifestó aptitudes para el dibujo; aptitud que con la práctica intensa logro perfeccionar a pesar de la carencia de estudios académicos en este arte y sin tener la dirección de maestros de una manera autodidáctica llegó a perfeccionar, fue ayudante en los decorados de los tradicionales carros Alegóricos, atractivos en la región, para las fiestas agostinas del mismo Jalostotitlán, como también para otras fiestas patronales en la feria de Tepatitlán, fue auxiliar indispensable para el también artista Don Rosalío González.

 

En el Taller de Don Rosalío aprendió a preparar sus telas y se inició en la técnica del óleo. Luego de ensayar otras técnicas y estilos, logró una combinación que produjo un acabado en magníficos colores e impresionante realismo en algunas de sus obras. Su ingenio e imaginación supo captar, lo mismo el alegre paisaje de su natal Jalos, que la variada naturaleza de la región alteña, transportada en sobrios paisajes y coloridos bodegones. Las escenas campiranas, horizontes lejanos detenidos en su huidizo momento, su mundo y vida, fueron objeto en el lienzo del artista de excelente dinámica: así brotaron, lo mismo caballos en las suertes charras, que arroyos, cabañas al pie de las montañas, encierros de toros en las haciendas, al igual que el estruendo de la cascada que retumba en el barranco y el chasquido de la ola marina que se hace espuma al estrellarse con los acantilados.

 

César es una persona que se ha instruido por sí mismo. En la plástica su esfuerzo y la práctica constante lo ha llevado a la concepción de la realización de obras artísticas de multiformes relieves, donde la luz y la forma, son parte importante del conjunto pictórico.

 

Algunos años radicó en México y colaboró en el equipo de ilustradores que a su cargo tenía con Constantino Rábago, haciendo una revista que era parte del conjunto de publicaciones del periódico Novedades.

 

De regreso a su terruño querido se incorpora a sus ocupaciones, con la afición a la charrería, como todo buen alteño, sufre una caída de caballo que le produjo fractura en el cráneo que lo mantiene hospitalizado. Este accidente, lamentable para la fogosa juventud del inquieto artista, es de gran beneficio en la concepción creadora de César, pues de su animosidad nació un nuevo panorama del artista; la composición musical y la poesía. En su convalecencia, y de ello han pasado ya mas de cuarenta años, escribió su primer incursión musical y le sirvió de inspiración su tierra natal, dándole por título “Su nombre de pila es Jalos”. Luego vendrían otros temas más.

 

Don César Ramírez es compositor e intérprete, poeta y pintor, actualmente radica en su pueblo natal, lugar donde tiene montado su estudio de pintura y compone sus canciones.